lunes, 8 de octubre de 2012

Solo por hoy.

Al llegar hoy a mis 43 años de vivencia apegado al Programa de Alcoholicos Anónimos y dentro de nuestra indestructible unidad, hago un recuerdo cariñoso de los compañeros que unieron su fe y voluntad para orientar mis primeros pasos en este maravilloso Programa. Sea pues, este mi testimonio y mi más fiel deseo de que estos compañeros vivan sobrios y los que ya murieron estén a la diestra de mi Di...os, pues se ganaron a pulso ese derecho. También es infinitamente maravilloso que en el enjambre de comprensión que es A.A. hayamos vencido tantos y que se nos permita seguir en pie transmitiendo el mensaje salvador para que otros logren llegar y que los grupos de A.A. sean siempre un remanso de paz y redención para todo el que busca ayuda. 43 años son toda una experiencia para mi, un ser que estaba condenado a morir, por ello, desde lo mas profundo de mi alma y unido a mi familia, elevamos a nuestro ser Superior nuestra plegaria de gracias por haberme concedido el favor de renacer disfrutando de feliz sobriedad, rogando a la vez nos conserve siempre en este camino, como también a todos los A.A. del mundo. Y para los que no han llegado aun a este bendito programa, me permito recordarles no dejar que la vida les pase de largo; denle una oportunidad a sus vidas.

martes, 24 de julio de 2012

Que esta noche reflexiones y te acerques a un grupo de A.A.

viernes, 11 de marzo de 2011

Fragmentos de las Doce Tradiciones.

TRADICION CUARTA
“Cada grupo debe ser autónomo, excepto en asuntos que afecte a otros grupos o a los A.A. considerados como un todo”
Autonomía es una palabra bastante grande. Pero en cuanto a nosotros se refiere, solo significa que todos los grupos de los A.A. pueden arreglar sus asuntos exactamente como mejor les convenga, excepto en caso en que los A.A. como un todo estén amenazados. Viene ahora la cuestión planteada en la Tradición Primera. ¿No es tonta y peligrosa tanta libertad?
A través de los años se han ensayado todas las desviaciones imaginables de los Doce Pasos y las Tradiciones. Tenia que ser así, puesto que somos un  gran numero de individualistas impulsados por ambiciones egoístas. Hijos del caos que en forma desafiadora hemos jugado con toda clase de peligros, pero hemos surgido de ellos sin daño alguno y, así lo creemos, mas sensatos que antes. Esas mismas desviaciones crearon un vasto ensayo de prueba y error que gracias a Dios nos han hecho lo que ahora somos…”
TRADICION QUINTA
“Cada grupo persigue un solo objeto, llevarle el mensaje al alcohólico que aun esta sufriendo”
“Zapatero a tus zapatos”… es mejor que hagas una cosa supremamente bien y no muchas mal hechas. Tal es el tema central de esta tradición. De ella emana la unidad   de nuestra sociedad. La vida o existencia misma de nuestro compañerismo requiere que se conserve ese principio.
Los alcoholicos Anónimos pueden compararse con un grupo de médicos que hubiesen encontrado una cura del cáncer, y de cuyo trabajo aunado dependiese el alivio de cuantos sufren de esa enfermedad. Verdad es que cada uno de estos médicos podría también sentir en ciertos momentos que podría dedicarse más bien a su propia especialidad que seguir trabajando con el grupo. Pero una vez que hubiesen descubierto la cura, una vez comprendiesen que solo mediante el común esfuerzo podrían lograr su cometido, todos se sentirían obligados a dedicarse de lleno al alivio de las victimas del cáncer. Deslumbrados por el milagroso descubrimiento todos dejarían a un lado sus ambiciones sin que les importase lo grande que fue el sacrificio  personal.
Del mismo modo están ligados en el deber los miembros de la sociedad de Alcoholicos Anónimos, quienes han demostrado que pueden ayudarles a las victimas del alcoholismo como otros rara vez podrían hacerlo. Esa rara habilidad que tiene cada miembro de los A.A. para identificarse con los recién llegados y contribuir a su recuperación, no depende de su sabiduría, elocuencia o habilidad personal. Lo único que importa es que sea un alcohólico que haya encontrado la clave de la sobriedad. Esas herencias de sufrimientos y recuperación pasan fácilmente de un alcohólico a otro. Son nuestro don de Dios, y el conferido a otros semejantes a nosotros es el único objeto que hoy en día nos anima universalmente a los miembros de la sociedad de los A.A…”
 TRADICION SEXTA
“Los grupos de los A.A. nunca deben apoyar, financiar, ni prestar el nombre de los A.A. a ninguna empresa extraña, pues de lo contrario los problemas de dinero, propiedad y prestigio nos desviarían de nuestro objeto fundamental”
En el momento que nos dimos cuenta que teníamos la respuesta contra el alcoholismo, era natural que sintiésemos que también teníamos la respuesta para muchos problemas más. Los grupos de los A.A. pensaban muchos de los nuestros, podrían dedicarse a los negocios podían financiar cualquier empresa que tuviese que ver con los alcoholicos. En realidad, sentíamos que era nuestro deber emplear toda la influencia de A.A. en pro de todas las empresas que fuesen dignas de apoyo….”
…“Vimos como los A.A. no pueden asociarse con ningún otra causa que no sea la nuestra”…



jueves, 10 de marzo de 2011

Fragmentos de las Doce Tradiciones.


TRADICION PRIMERA
“Nuestro Bienestar Común Debe Tener La Preferencia; El Restablecimiento Personal Depende de la Unión de los A.A.”
“La magnifica unión entre los Alcoholicos Anónimos es la cualidad mas apreciable que tiene nuestra sociedad. Nuestras vidas, lo mismo que las de los que nos sucederán, dependen firmemente de ella. Sin la unión cesaría de latir  el gran corazón de los A.A. nuestras arterias mundiales dejarían de conducir la salvadora gracia de Dios, la dadiva que El nos dio se desperdiciaría sin ningún provecho. De regreso en sus antros, los alcoholicos nos lo echarían en cara y dirían: “! Que gran cosa que hubieran podido ser los A.A.”!
“? Quiere eso decir”, preguntaran algunos ansiosamente, “¿que en los A.A. el individuo carece casi de importancia? ¿Ha de ser dominado por su grupo y absorbido por el?”
A tal pregunta le podemos contestar con un rotundo “¡No! “ Creemos que no existe en el mundo otra sociedad que tenga tan ferviente interés por cada uno de sus miembros; estamos seguros de que ninguna otra defiende tan celosamente el derecho de cada individuo de pensar, hablar y obrar como desee hacerlo. Ninguno de los A.A. puede obligar a otro a nada; ninguno puede ser expulsado o castigado. Nuestros Doce Pasos hacia el establecimiento son consejos; la Doce Tradiciones que garantizan la unión de los A.A. no contienen ni una sola “prohibición”, ¡Con frecuencia dicen “ Debemos…” pero nunca dicen “ ¡Tienes que !”
A muchos podrá parecerles que tanta libertad para el individuo solo se traduce en completa anarquía. Todo nuevo socio, todo amigo que ve a los A.A. por vez primera se sorprende mucho. Le parece que tanta libertad raya en libertinaje, pero reconoce inmediatamente que los A.A. actúan y persiguen sus fines con irresistible fortaleza. ¿Como es posible que le den preferencia al bienestar común? ¿Qué diablos es los que les mantiene unidos?
Los que observan cuidadosamente no tardan en descubrir la clave de esta extraña paradoja. Cada miembro de los A.A. tiene que ajustarse a los principios de restablecimiento. En realidad su vida depende de su obediencia a principios espirituales. Si se desvía mucho,  el castigo es rápido y seguro; se enferma y muere. Al principio sigue porque tiene que seguir, pero mas tarde descubre una manera de vivir que en realidad le agrada. Además, descubre que no puede conservar tan preciada dadiva a menos que este dispuesto a desprenderse de ella. Ni el ni ningún otro pueden sobrevivir a menos que lleven adelante el mensaje de los A.A. Pronto comprende que no es sino una pequeña parte de un gran todo.; que ningún sacrificio personal es demasiado ante  la preservación de la sociedad.  Descubre que el clamor de sus deseos y sus ambiciones internas deben silenciarse si es que han de causarle algún daño al grupo. En el momento que ese trabajo de Duodécimo Paso forme un grupo, se hace otro descubrimiento: que la mayoría de los individuos no pueden restablecerse a menos que haya un grupo. Se ve claramente que si no sobrevive el grupo,  tampoco sobrevive el individuo…”
TRADICION SEGUNDA
Para el objeto que nuestro grupo se propone solo existe una autoridad fundamental, un Dios bondadoso que se manifiesta en la conciencia de nuestro grupo. Nuestros jefes son apenas fieles servidores, que no gobiernan.
“¿De donde obtienen los A.A. su dirección?  ¿Quien los gobierna? Eso es también enigmático para todos los amigos y recién llegados. Cuando se les dice que nuestra sociedad no tiene presidente con autoridad para dirigirla ni Tesorero que pueda exigir el pago de cuotas, ni junta directiva que tenga el poder de expulsar al miembro que cometa una falta, cuando comprenden que ninguno de los A.A. puede dar una orden ni exigir obediencia, nuestros amigos se quedan abismados, y exclaman: “Eso no puede ser así. Tiene que haber algo malo en alguna parte”. Esos individuos prosaicos leen entonces en la Tradición Segunda, y ven que la única autoridad fundamental que gobierna a los A.A. es un Dios amante, y que El mismo se manifiesta en la conciencia del grupo. Con cierta incertidumbre le preguntan a un miembro experto de los A.A. si en realidad eso puede ser así. El miembro cuerdo en todo aspecto, les contesta inmediatamente,”! Si ¡, definitivamente es así”. Los amigos mascullan que tal cosa les parece algo vaga, nebulosa y más que ingenua. Luego comienzan a lanzarnos miradas especulativas, aprenden algo de la historia de los A.A. y acaban por comprender la pura verdad.
¿Cuáles son esas verdades de la vida de los A.A. que nos trajeron ese principio aparentemente impráctico?
Fulano de Tal, un buen A.A., se muda, supongamos, a Middleton, E.U.A. Sintiéndose ahora solo, reflexiona que quizá no pueda permanecer sobrio o ni siquiera vivo, a menos que le comunique a otros alcoholicos lo que a él se le dio tan desinteresadamente. Siente el apremio de algo ético y espiritual, porque ve que tiene muy cera de si a centenares que están sufriendo y a quienes puede ayudar. Además, echa de menos a su propio grupo. Necesita de otros alcoholicos, tanto como ellos lo necesitan a él. Visita predicadores, médicos, editores, policías y taberneros… y el resultado es que ahora Middleton tiene un grupo y que él es el fundador de ese grupo.
 Por ser el fundador del grupo, se vuelve, al principio, jefe del grupo. ¿Quién otro podría serlo? Si embargo, muy pronto, su asumida autoridad para dirigirlo todo comienza a ser compartida con los primeros alcoholicos a quienes ayudo. En este momento, el benigno dictador se convierte en presidente del comité que él y sus amigos han formado. Ellos son la jerarquía del grupo en su periodo de formación, jerarquía de auto elección, por supuesto,  pues no puede ser de otra manera. Al cabo de unos cuantos meses, los A.A. florecen en Middleton…”
TRADICION TERCERA
“El único requisito para ser miembro de los A.A. es querer dejar de beber”
“Esta tradición esta repleta de significado. Porque la sociedad de los A.A. le dice a todo verdadero bebedor: “Usted es miembro de la sociedad de los A.A. si usted lo dice. Usted puede declararse uno de los nuestros; nadie puede impedírselo. No importa quien sea usted, ni cuanto haya descendido, ni cuan graves sean complicaciones sentimentales (aun su crímenes) no podríamos impedirle ser uno de los A.A. No deseamos tenerlo fuera de nuestra sociedad. No tenemos ni pizca de miedo de queda hacernos el menor daño, por torcido o violento que sea usted. Solo queremos estar seguros de que tenga la misma oportunidad que nosotros tuvimos para lograr la sobriedad. De modo que, usted es un A.A. desde el momento en que declare que lo es…”



Fragmentos de los Doce Pasos del 1 al 3

PRIMER PASO
ADMITIMOS QUE ÉRAMOS IMPOTENTES ANTE EL ALCOHOL;  QUE NUESTRAS VIDAS SE HABÍAN VUELTO INGOBERNABLES.
“¿A quien le agrada admitir la derrota en definitiva? Prácticamente a nadie, por supuesto. Todos nuestros instintos naturales se rebelan ante la idea de que somos impotentes. Es algo verdaderamente espantoso admitir que nosotros con la copa en la mano, hemos torcido nuestras mentes hacia una obsesión de beber en una forma destructiva que solamente un acto de la Providencia puede remover.
Ningún fracaso es tan doloroso como este. El alcohol se ha convertido ahora en un salteador rapaz que nos despoja de las facultades volitivas para resistir a sus demandas. Cuando aceptamos este simple hecho, nuestra derrota es completa.
Pero al ingresar a A.A., cambia muy pronto nuestro punto de vista respecto a esta humillación total. Nos damos cuenta de que únicamente admitiéndolo seremos capaces de dar los primeros pasos hacia nuestra liberación y fortalecimiento. La aceptación de nuestra impotencia se convierte finalmente en el firme cimiento sobre el cual podemos edificar una vida feliz y útil.
Es muy poco el provecho que puede obtener el alcohólico que ingresa a A.A., si no se da cuenta desde luego de su devastadora debilidad y de sus consecuencias. Hasta que no la reconozca humildemente, su sobriedad si acaso logra alguna, será muy precaria y no encontrara una felicidad verdadera. Una larga experiencia comprueba, sin duda, que esa es una de las verdades de A.A. El principio de que no encontraremos firmeza duradera para vivir sobrios hasta que no admitamos la completa derrota. Este es uno de los fundamentos sobre los que ha crecido y florecido nuestra asociación. “ …
Es paradójico verdad estimado lector, que el aceptar una derrota, nos lleve a una gran victoria.
SEGUNDO PASO
LLEGAMOS AL CONVENCIMIENTO DE QUE SOLO UN PODER SUPERIOR A NOSOTROS MISMOS PODRIA DEVOLVERNOS EL SANO JUICIO.
Muchos de los recién llegados al leer el Segundo Paso, se enfrentan a un dilema, a veces muy serio. Con frecuencia les oímos lamentarse en esta forma: “Vean lo que han hecho con nosotros. Nos han convencido de que somos alcoholicos y de que no podemos gobernar nuestras vidas. Después de reducirnos a un estado de impotencia absoluta, nos dicen ahora que solo un Poder Superior puede quitarnos la obsesión de beber. Algunos de nosotros no quieren creer en Dios, otros no pueden y aun los que creen en El no tienen fe en que les haga este milagro. Si, ustedes nos han sacado del atolladero; muy bien, pero ahora, ¿de aquí a donde vamos?
 Veamos primero el caso del que dice no querer creer en Dios. El beligerante. Se encuentra en un estado de ánimo que puede describirse como salvaje. Toda su filosofía de la vida, de la que esta satisfecho, esta amenazada. Piensa que bastante dura es la admisión de que el alcohol lo ha dominado; pero ahora, todavía dolido de tal admisión, se enfrenta con el hombre, surgido majestuosamente de una simple célula del cieno primordial, es la punta de flecha de la evolución y, por consiguiente, el único dios del Universo! el único dios de “su universo”. ¿Tendrá que renunciar a todo esto para salvarse?
Lo mas probable es que su padrino se ría de su situación, y al recién llegado le parecerá el colma. Esto es el principio del fin. Y  así es: el principio del fin de su vieja vida y el principio de una vida nueva.”…
TERCER PASO
DECIDIMOS PONER NUESTRA VOLUNTAD Y NUESTRAS VIDAS AL CUIDADO DE DIOS, TAL COMO NOSOTROS LO CONCEBIMOS.
“Practicar el Tercer Paso es como abrir una puerta aparentemente cerrada con candado. Todo lo que se necesita es una llave y la decisión de abrir la puerta. Solo hay una llave y esta se llama buena voluntad. Cuando nuestra buena voluntad ha quitado el candado, la puerta se abre casi por si sola y mirando hacia adentro veremos un camino junto al cual esta una inscripción que dice: “Este es el camino hacia la fe que obra”. En los dos primeros pasos nos ocupamos en reflexionar. Vimos que éramos impotentes ante el alcohol y también y también percibimos que alguna clase de fe, así sea solamente Fe en A.A., es posible para cualquiera. Estas conclusiones no requirieron actividad sino solamente aceptación.
Como todos los pasos siguientes, el Tercer Paso requiere acción afirmativa, porque solamente actuando podremos librarnos del egoísmo que siempre ha impedido la entrada de Dios, o, si se prefiere, de un Poder Superior en nuestras vidas. Indudablemente que la fe es necesaria, pero con la fe por si sola no logramos nada. Podemos tener fe y mantener a Dios fuera de nuestras vidas. En consecuencia, nuestro problema es ahora el encontrar como y porque medios podremos que El entre. El Tercer Paso será nuestro primer intento para lograrlo. De hecho, la eficacia del programa de A.A., dependerá de la sinceridad y formalidad que hayamos puesto para llegar a la decisión de “poner nuestras vidas y nuestra voluntad al cuidado de Dios, tal como cada quien lo concibe”…

Fragmentos de los Doce Pasos del 4 al 6

CUARTO PASO
SIN NINGUN TEMOR HICIMOS UN INVENTARIO MORAL DE NOSOTROS MISMOS
La creación nos doto de instintos para un propósito. Sin ellos no seriamos seres humanos completos. Si los hombres y las mujeres que se esforzaran por su seguridad personal, ni hicieran ningún esfuerzo para cosechar sus alimentos o construir su albergue, no sobrevivirían. Si no se reprodujeran, la tierra no estaría poblada. Si no existiera el instinto social, la sociedad no existiría. Así, estos deseos de relación sexual, de seguridad material y emocional y de compañía, son perfectamente justos y necesarios y ciertamente son dones de Dios.
Sin embargo, estos instintos tan necesarios para nuestra existencia, nos dominan e insisten en dominar nuestras vidas. Nuestros deseos sexuales, de seguridad material y emocional. Y de obtener una posición importante en la sociedad, a veces nos tiranizan. Cuando los deseos naturales del hombre se descoyuntan, le ocasionan graves dificultades. No hay ser humano, por más bueno, exento de estas dificultades. Puede decirse de casi todos los problemas emocionales, que son casos de instintos mal encausados. Cuando eso sucede, nuestro “activo” natural, los instintos, se convierten en riesgos físicos y mentales.
El Cuarto Paso es un esfuerzo laborioso y vigoroso para descubrir cuales han sido y son estos riesgos en nosotros. Queremos descubrir exactamente como, cuando y donde estos deformaron nuestros instintos naturales. Queremos mirar de frente a la desdicha que esto les ha causado a otros y a nosotros. Descubriendo cuales son nuestras deformaciones emocionales podremos corregirlos. Sin un deseo sincero y perseverante de hacerlo, es muy limitada la sobriedad o la satisfacción que podamos obtener. La mayoría de nosotros se ha dado cuenta de que es muy difícil de alcanzar la fe que obra positivamente en la vida cotidiana, si no se ha hecho sin temor alguno, un minucioso inventario moral…
QUINTO PASO
ADMITIMOS ANTE DIOS, ANTE NOSOTROS MISMOS Y ANTE OTRO SER HUMANO LA NATURALEZA EXACTA DE NUESTRAS ALTAS
“En todos los Doce Pasos de A.A. se nos pide ir en contra de nuestros deseos naturales… en todos nos desinflan el ego. En lo que respecta a desinflar el ego, pocos pasos son tan difíciles de practicar como el Quinto. Pero casi ninguno de los otros es tan necesario como este para lograr la sobriedad duradera y la tranquilidad espiritual.
La experiencia de A.A. nos ha enseñado que no podemos vivir solos con nuestros problemas apremiantes y con los defectos de carácter que los causan o que los agravan. Si hemos iluminado el curso de nuestras vidas con el fanal del Cuarto Paso, y hemos visto en relieve esos incidentes que preferimos no recordar, si hemos llegado a comprender cuanto daño nos ha causado a nosotros mismos y a los demás esa manera de pensar y de actuar equivocada, entonces necesitamos mas urgentemente que nunca dejar de vivir solos con esos fantasmas atormentadores del ayer. Tenemos que hablar de ello con alguien.
Sin embargo nuestro temor, y nuestra renuncia a hacerlo son tales, que al principio, muchos A.A. tratan de saltar el Quinto Paso. Buscamos un método mas fácil, que generalmente consiste en la admisión general y poco dolorosa de que cuando bebíamos éramos muy malos actores y para redondear la admisión, añadimos descripciones dramáticas de episodios de nuestras borracheras, probablemente ya conocidos de nuestros amigos.
Pero no decimos nada de lo que realmente nos molesta y produce escozor. Nos decimos que no debemos compartir ciertos recuerdos penosos o humillantes. Estos los debemos guardar en secreto. Nadie debe enterarse de ellos. Esperamos llevárnoslos a la tumba.
Sin embargo, si se ha de tomar en cuenta de la experiencia de A.A. esta no solamente resulta una actitud imprudente sino peligrosa. De las actitudes confusas es esta una de las que mas dificultades nos ha causado para la practica del Quinto Paso. Algunos no logran ninguna sobriedad y otros recaen periódicamente hasta que pueden orear sus secretos. Hasta algunos de los veteranos de A.A. que ya han estado sobrios por años, suelen pagar caro su descuido de este paso. Nos dirán como trataron de llevar la carga sola; nos dirán cuanto sufrieron con su irritabilidad, ansiedad, remordimiento y depresión; y de cómo, buscando inconscientemente alivio, acusaban a sus mejores amigos de aquellos mismos defectos de carácter que ellos trataban de ocultar. Siempre llegaban a la conclusión de que no se consigue ningún alivio confesando los pecados de otros. Todos tuvieron que confesar los propios.”…
SEXTO PASO
ESTUVIMOS DISPUESTOS A DEJAR QUE DIOS ELIMINASE TODOS ESTOS DEFECTOS DE CARÁCTER
“Este es un paso que separa a los hombres de los muchachos…”
Así piensa un sacerdote muy querido y gran amigo de A.A. Dice que la persona que tiene la suficiente buena voluntad y honradez para aplicar una y otra vez el Sexto Paso a sus defectos “sin reservas de ninguna especie”, ha avanzado mucho espiritualmente, y por consiguiente, merece que se diga de él que es una persona que esta tratando sinceramente de crecer a la imagen del propio creador.
Desde luego la pregunta frecuentemente discutida de si Dios puede eliminar defectos de carácter y lo hará bajo ciertas condiciones, tendrá una respuesta afirmativa de parte de casi cualquier miembro de A.A. Para él esta proposición no es una teoría; para él será talvez el hecho  más importante de su vida. Generalmente se referirá a ello así: “Seguramente que estaba vencido, absolutamente derrotado. Mi fuerza de voluntad no me servía para nada con el alcohol. Los cambios de ambiente, los mejores esfuerzos de mi familia y de mis amigos, de médicos y sacerdotes, resultaron inútiles contra mi alcoholismo. Sencillamente no podía dejar de beber y nadie podía lograr que yo lo hiciera. Pero cuando estuve dispuesto a sincerarme y le pedí a un Poder Superior, Dios tal como lo concebí, que me librara de mis defectos, mi obsesión de beber desapareció. Me la arrancaron”.
Esta clase de testimonios se oyen a diario en reuniones de A.A. en todo el mundo. Cualquiera puede ver claramente que cada miembro sobrio de A.A. ha sido liberado de esa obsesión pertinaz y potencialmente fatal. Así es que, de una manera cabal y literal, todos los miembros de A.A. “estuvieron dispuestos” a dejar que Dios eliminase de sus vidas la manía del alcohol. Y Dios procedió a hacer exactamente eso”...

Fragmentos de los Doce Pasos del 7 al 9

SEPTIMO PASO
HUMILDEMENTE LE PEDIMOS A DIOS QUE NOS LIBRASE DE NUESTROS DEFECTOS
“Come este paso se ocupa de la humildad específicamente, debemos detenernos aquí para considerar lo que es la humildad y lo que practicarla puede significar para nosotros.
El logro de una mayor humildad es ciertamente la base fundamental de cada uno de los Doce Pasos de A.A. Porque, sin cierto grado de humildad, ningún alcohólico podrá conservarse sobrio. Casi todos los A.A. se han dado cuenta también de que, a menos que desarrollen esta apreciada cualidad más de lo que es indispensable para la sobriedad, no tendrán la oportunidad de llegar a ser verdaderamente felices. Sin ella su vida no tiene un fin útil, o en la adversidad, no podrán invocar la fe que es necesaria para afrontar ciertas emergencias.
La humildad como palabra y como ideal, sufre muchos contratiempos en nuestro mundo. No solamente no se comprende la idea; la palabra no es del agrado de muchos. Muchas gentes no tienen ni siquiera un  conocimiento superficial de lo que la humildad significa en la manera de vivir. En muchas de las conversaciones que escuchamos a diario, y en mucho de lo que leemos resalta el orgullo que siente el hombre por sus hazañas.”
OCTAVO PASO
HICIMOS UNA LISTA DE TODAS AQUELLAS PERSONAS A QUIENES HABÍAMOS OFENDIDO Y NOS DISPUSIMOS A ENTENDER EL DAÑO QUE LES ACUSAMOS.
“Los Pasos Octavo y Noveno tratan de las relaciones personales. Primero, miramos hacia atrás, y tratamos de descubrir en que nos hemos equivocado; a continuación hacemos un esfuerzo firme encaminado a reparar los daños que hemos causado; y tercero, habiendo limpiado los escombros del pasado, consideramos como establecer la mejor clase posible de relaciones con todos los seres humanos a quienes conozcamos.
Esta es una tarea muy grande. Es una tarea que podemos desempeñar con mayor habilidad cada día, pero que nunca tiene fin. Aprender a vivir con los demás, como quiera que sean, fraternalmente y en paz, es una experiencia conmovedora y fascinante. Todo socio de A.A. ha descubierto que se adelanta poco en el logro de una manera  nueva de vivir sino se retrocede  a examinar cuidadosamente, sin hacer ninguna omisión, los daños ocasionados a otras personas. Al hacerse el inventario moral, se ha hecho esto hasta cierto grado, pero ahora es el momento de redoblar esfuerzos para poder darse cuenta de a quienes se ha lastimado y en que forma se ha hecho. El volver a abrir heridas, unas antiguas, otras talvez ya olvidadas, y algunas infectadas y dolorosas, parecerá al principio una cirugía inútil; pero si se comienza a hacerlo con buena voluntad, enseguida será aparente su utilidad al darse cuenta de que el dolor va desapareciendo a medida  que uno y otro obstáculo va siendo eliminado. Sin embargo estos obstáculos son muy reales.  El primero y uno de los mas difíciles, esta  relacionado con el perdón. En los momentos en que cavilamos sobre alguna relación torcida con otra persona, nuestras emociones se ponen a la defensiva. Par evitar contemplar el daño que le hemos causado a alguien, enfocamos llenos de resentimientos el daño que esa persona nos ha ocasionado a nosotros. Triunfantes, nos asimos a su mal comportamiento, utilizando como pretexto perfecto para tratar de justificar nuestra conducta o de que sea pasada por alto.
Aquí mismo necesitamos parar en seco. Resulta un contrasentido que la persona que esta llena de defectos censure los de otros. Recordemos que no solo los alcoholicos son atormentados por emociones enfermizas. Mas aun, generalmente es un hecho que nuestro comportamiento  cuando hemos estado bebiendo ha exasperado los defectos  otros. En repetidas ocasiones hemos colmado la paciencia de nuestros mejores amigos, y hemos hecho que les salga a relucir lo peor que tienen a aquellos que no nos tienen en muy buen concepto. En muchos casos tratamos  con otros que sufren tanto como nosotros y a los que les hemos empeorado sus sufrimientos. Si estamos a punto de pedir perdón para nosotros, ¿Por qué no empezamos perdonando a los demás? “…
NOVENO PASO
REPARAMOS DIRECTAMENTE A CUANTOS NOS FUE POSIBLE EL DAÑO QUE LE HABIAMOS CAUSADO, SALVO EN AQUELLOS CASOS EN QUE AL HACERLO PERJUDICARIA A ELLOS O A OTROS
Discernimiento, habilidad para escoger el momento oportuno y cautela. Estas son cualidades  que necesitamos cuando demos el Noveno Paso.
Después de hacer la relación de las personas a las que les hemos hecho daño, de haber reflexionado cuidadosamente sobre cada caso, y de haber tratado de asumir la actitud debida para proceder, nos daremos cuenta de que la reparación directa de nuestras faltas divide a las personas que tenemos que abordar en varias clases. Habrá esas a quienes debemos abordar tan pronto como tengamos una confianza razonable en que podemos conservarnos sobrios. Habrá aquellos a quienes solo podremos reparar parcialmente  los daños que les causamos si la revelación completa de nuestras faltas ha de ocasionarles mas mal que bien. Habrá otros casos en que debemos diferir  la acción, y aun otros en los que por la misma naturaleza de la situación, no lo podremos hacer nunca.