jueves, 10 de marzo de 2011

Fragmentos de los Doce Pasos del 1 al 3

PRIMER PASO
ADMITIMOS QUE ÉRAMOS IMPOTENTES ANTE EL ALCOHOL;  QUE NUESTRAS VIDAS SE HABÍAN VUELTO INGOBERNABLES.
“¿A quien le agrada admitir la derrota en definitiva? Prácticamente a nadie, por supuesto. Todos nuestros instintos naturales se rebelan ante la idea de que somos impotentes. Es algo verdaderamente espantoso admitir que nosotros con la copa en la mano, hemos torcido nuestras mentes hacia una obsesión de beber en una forma destructiva que solamente un acto de la Providencia puede remover.
Ningún fracaso es tan doloroso como este. El alcohol se ha convertido ahora en un salteador rapaz que nos despoja de las facultades volitivas para resistir a sus demandas. Cuando aceptamos este simple hecho, nuestra derrota es completa.
Pero al ingresar a A.A., cambia muy pronto nuestro punto de vista respecto a esta humillación total. Nos damos cuenta de que únicamente admitiéndolo seremos capaces de dar los primeros pasos hacia nuestra liberación y fortalecimiento. La aceptación de nuestra impotencia se convierte finalmente en el firme cimiento sobre el cual podemos edificar una vida feliz y útil.
Es muy poco el provecho que puede obtener el alcohólico que ingresa a A.A., si no se da cuenta desde luego de su devastadora debilidad y de sus consecuencias. Hasta que no la reconozca humildemente, su sobriedad si acaso logra alguna, será muy precaria y no encontrara una felicidad verdadera. Una larga experiencia comprueba, sin duda, que esa es una de las verdades de A.A. El principio de que no encontraremos firmeza duradera para vivir sobrios hasta que no admitamos la completa derrota. Este es uno de los fundamentos sobre los que ha crecido y florecido nuestra asociación. “ …
Es paradójico verdad estimado lector, que el aceptar una derrota, nos lleve a una gran victoria.
SEGUNDO PASO
LLEGAMOS AL CONVENCIMIENTO DE QUE SOLO UN PODER SUPERIOR A NOSOTROS MISMOS PODRIA DEVOLVERNOS EL SANO JUICIO.
Muchos de los recién llegados al leer el Segundo Paso, se enfrentan a un dilema, a veces muy serio. Con frecuencia les oímos lamentarse en esta forma: “Vean lo que han hecho con nosotros. Nos han convencido de que somos alcoholicos y de que no podemos gobernar nuestras vidas. Después de reducirnos a un estado de impotencia absoluta, nos dicen ahora que solo un Poder Superior puede quitarnos la obsesión de beber. Algunos de nosotros no quieren creer en Dios, otros no pueden y aun los que creen en El no tienen fe en que les haga este milagro. Si, ustedes nos han sacado del atolladero; muy bien, pero ahora, ¿de aquí a donde vamos?
 Veamos primero el caso del que dice no querer creer en Dios. El beligerante. Se encuentra en un estado de ánimo que puede describirse como salvaje. Toda su filosofía de la vida, de la que esta satisfecho, esta amenazada. Piensa que bastante dura es la admisión de que el alcohol lo ha dominado; pero ahora, todavía dolido de tal admisión, se enfrenta con el hombre, surgido majestuosamente de una simple célula del cieno primordial, es la punta de flecha de la evolución y, por consiguiente, el único dios del Universo! el único dios de “su universo”. ¿Tendrá que renunciar a todo esto para salvarse?
Lo mas probable es que su padrino se ría de su situación, y al recién llegado le parecerá el colma. Esto es el principio del fin. Y  así es: el principio del fin de su vieja vida y el principio de una vida nueva.”…
TERCER PASO
DECIDIMOS PONER NUESTRA VOLUNTAD Y NUESTRAS VIDAS AL CUIDADO DE DIOS, TAL COMO NOSOTROS LO CONCEBIMOS.
“Practicar el Tercer Paso es como abrir una puerta aparentemente cerrada con candado. Todo lo que se necesita es una llave y la decisión de abrir la puerta. Solo hay una llave y esta se llama buena voluntad. Cuando nuestra buena voluntad ha quitado el candado, la puerta se abre casi por si sola y mirando hacia adentro veremos un camino junto al cual esta una inscripción que dice: “Este es el camino hacia la fe que obra”. En los dos primeros pasos nos ocupamos en reflexionar. Vimos que éramos impotentes ante el alcohol y también y también percibimos que alguna clase de fe, así sea solamente Fe en A.A., es posible para cualquiera. Estas conclusiones no requirieron actividad sino solamente aceptación.
Como todos los pasos siguientes, el Tercer Paso requiere acción afirmativa, porque solamente actuando podremos librarnos del egoísmo que siempre ha impedido la entrada de Dios, o, si se prefiere, de un Poder Superior en nuestras vidas. Indudablemente que la fe es necesaria, pero con la fe por si sola no logramos nada. Podemos tener fe y mantener a Dios fuera de nuestras vidas. En consecuencia, nuestro problema es ahora el encontrar como y porque medios podremos que El entre. El Tercer Paso será nuestro primer intento para lograrlo. De hecho, la eficacia del programa de A.A., dependerá de la sinceridad y formalidad que hayamos puesto para llegar a la decisión de “poner nuestras vidas y nuestra voluntad al cuidado de Dios, tal como cada quien lo concibe”…

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