jueves, 10 de marzo de 2011

Fragmentos de los Doce Pasos del 4 al 6

CUARTO PASO
SIN NINGUN TEMOR HICIMOS UN INVENTARIO MORAL DE NOSOTROS MISMOS
La creación nos doto de instintos para un propósito. Sin ellos no seriamos seres humanos completos. Si los hombres y las mujeres que se esforzaran por su seguridad personal, ni hicieran ningún esfuerzo para cosechar sus alimentos o construir su albergue, no sobrevivirían. Si no se reprodujeran, la tierra no estaría poblada. Si no existiera el instinto social, la sociedad no existiría. Así, estos deseos de relación sexual, de seguridad material y emocional y de compañía, son perfectamente justos y necesarios y ciertamente son dones de Dios.
Sin embargo, estos instintos tan necesarios para nuestra existencia, nos dominan e insisten en dominar nuestras vidas. Nuestros deseos sexuales, de seguridad material y emocional. Y de obtener una posición importante en la sociedad, a veces nos tiranizan. Cuando los deseos naturales del hombre se descoyuntan, le ocasionan graves dificultades. No hay ser humano, por más bueno, exento de estas dificultades. Puede decirse de casi todos los problemas emocionales, que son casos de instintos mal encausados. Cuando eso sucede, nuestro “activo” natural, los instintos, se convierten en riesgos físicos y mentales.
El Cuarto Paso es un esfuerzo laborioso y vigoroso para descubrir cuales han sido y son estos riesgos en nosotros. Queremos descubrir exactamente como, cuando y donde estos deformaron nuestros instintos naturales. Queremos mirar de frente a la desdicha que esto les ha causado a otros y a nosotros. Descubriendo cuales son nuestras deformaciones emocionales podremos corregirlos. Sin un deseo sincero y perseverante de hacerlo, es muy limitada la sobriedad o la satisfacción que podamos obtener. La mayoría de nosotros se ha dado cuenta de que es muy difícil de alcanzar la fe que obra positivamente en la vida cotidiana, si no se ha hecho sin temor alguno, un minucioso inventario moral…
QUINTO PASO
ADMITIMOS ANTE DIOS, ANTE NOSOTROS MISMOS Y ANTE OTRO SER HUMANO LA NATURALEZA EXACTA DE NUESTRAS ALTAS
“En todos los Doce Pasos de A.A. se nos pide ir en contra de nuestros deseos naturales… en todos nos desinflan el ego. En lo que respecta a desinflar el ego, pocos pasos son tan difíciles de practicar como el Quinto. Pero casi ninguno de los otros es tan necesario como este para lograr la sobriedad duradera y la tranquilidad espiritual.
La experiencia de A.A. nos ha enseñado que no podemos vivir solos con nuestros problemas apremiantes y con los defectos de carácter que los causan o que los agravan. Si hemos iluminado el curso de nuestras vidas con el fanal del Cuarto Paso, y hemos visto en relieve esos incidentes que preferimos no recordar, si hemos llegado a comprender cuanto daño nos ha causado a nosotros mismos y a los demás esa manera de pensar y de actuar equivocada, entonces necesitamos mas urgentemente que nunca dejar de vivir solos con esos fantasmas atormentadores del ayer. Tenemos que hablar de ello con alguien.
Sin embargo nuestro temor, y nuestra renuncia a hacerlo son tales, que al principio, muchos A.A. tratan de saltar el Quinto Paso. Buscamos un método mas fácil, que generalmente consiste en la admisión general y poco dolorosa de que cuando bebíamos éramos muy malos actores y para redondear la admisión, añadimos descripciones dramáticas de episodios de nuestras borracheras, probablemente ya conocidos de nuestros amigos.
Pero no decimos nada de lo que realmente nos molesta y produce escozor. Nos decimos que no debemos compartir ciertos recuerdos penosos o humillantes. Estos los debemos guardar en secreto. Nadie debe enterarse de ellos. Esperamos llevárnoslos a la tumba.
Sin embargo, si se ha de tomar en cuenta de la experiencia de A.A. esta no solamente resulta una actitud imprudente sino peligrosa. De las actitudes confusas es esta una de las que mas dificultades nos ha causado para la practica del Quinto Paso. Algunos no logran ninguna sobriedad y otros recaen periódicamente hasta que pueden orear sus secretos. Hasta algunos de los veteranos de A.A. que ya han estado sobrios por años, suelen pagar caro su descuido de este paso. Nos dirán como trataron de llevar la carga sola; nos dirán cuanto sufrieron con su irritabilidad, ansiedad, remordimiento y depresión; y de cómo, buscando inconscientemente alivio, acusaban a sus mejores amigos de aquellos mismos defectos de carácter que ellos trataban de ocultar. Siempre llegaban a la conclusión de que no se consigue ningún alivio confesando los pecados de otros. Todos tuvieron que confesar los propios.”…
SEXTO PASO
ESTUVIMOS DISPUESTOS A DEJAR QUE DIOS ELIMINASE TODOS ESTOS DEFECTOS DE CARÁCTER
“Este es un paso que separa a los hombres de los muchachos…”
Así piensa un sacerdote muy querido y gran amigo de A.A. Dice que la persona que tiene la suficiente buena voluntad y honradez para aplicar una y otra vez el Sexto Paso a sus defectos “sin reservas de ninguna especie”, ha avanzado mucho espiritualmente, y por consiguiente, merece que se diga de él que es una persona que esta tratando sinceramente de crecer a la imagen del propio creador.
Desde luego la pregunta frecuentemente discutida de si Dios puede eliminar defectos de carácter y lo hará bajo ciertas condiciones, tendrá una respuesta afirmativa de parte de casi cualquier miembro de A.A. Para él esta proposición no es una teoría; para él será talvez el hecho  más importante de su vida. Generalmente se referirá a ello así: “Seguramente que estaba vencido, absolutamente derrotado. Mi fuerza de voluntad no me servía para nada con el alcohol. Los cambios de ambiente, los mejores esfuerzos de mi familia y de mis amigos, de médicos y sacerdotes, resultaron inútiles contra mi alcoholismo. Sencillamente no podía dejar de beber y nadie podía lograr que yo lo hiciera. Pero cuando estuve dispuesto a sincerarme y le pedí a un Poder Superior, Dios tal como lo concebí, que me librara de mis defectos, mi obsesión de beber desapareció. Me la arrancaron”.
Esta clase de testimonios se oyen a diario en reuniones de A.A. en todo el mundo. Cualquiera puede ver claramente que cada miembro sobrio de A.A. ha sido liberado de esa obsesión pertinaz y potencialmente fatal. Así es que, de una manera cabal y literal, todos los miembros de A.A. “estuvieron dispuestos” a dejar que Dios eliminase de sus vidas la manía del alcohol. Y Dios procedió a hacer exactamente eso”...

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